jueves, 28 de junio de 2012

El Esppor está haciendo maletas para irse a Macuto


El Real Esppor siente que Caracas es tierra seca. En ella ha intentado sembrarse, sin embargo, lo único que le ha dado frutos son sus categorías menores, bicampeones de la categoría juvenil. En afición e infraestructura, el cuadro blanco no ha encontrado el terreno para crecer como quería. Por eso no lo pensó mucho cuando la Gobernación de Vargas le ofreció mudarse a esa entidad, en un estadio que planean construir en Macuto.
La invitación llegó hace varios meses pero fue ayer que el presidente Ricardo González lo confirmó en el programa Deporte Total de San Cristóbal (96.1 FM). La mudanza no podría ser de inmediato, pero la promesa es levantar el estadio para 5.000 personas antes de final de año para que el conjunto termine la temporada jugando en Vargas.
Una vez en Macuto, el plantel podría sembrar lo que siempre pensó en Caracas. “Ese es un deseo que tenemos desde hace dos años, y aún más este último. En Caracas es muy complicado crecer como queremos”, explicó el gerente de comunicaciones, Manuel De Oliveira, quien confirmó la negociación como una posibilidad que, según maneja, aún no está cerrada. El gerente general, Mon López, apuntó algo similar, admitiendo estar al tanto de la oferta pero no del cierre de la negociación.
Mientras se acuerdan los detalles de su mudanza, la franquicia anunció ayer varios movimientos. Entre ellos la llegada del cedido Anderson Arias y de Ángel Chourio, quien regresaría al club tras haberse roto las negociaciones con Táchira. Charlys Ortiz tomará el mismo camino pero en sentido contrario, ya que ira cedido a San Cristóbal.

martes, 26 de junio de 2012

Maestrico: "Esta emoción me la llevaré para toda la vida"


Un sombrero de bufón, de rayas rojas y blancas, y una bandera venezolana amarrada al cuello acompañaron a César González durante la celebración de River Plate en el vestuario del estadio Monumental. En el pecho, todos los jugadores lucían una camiseta con la inscripción: 23J Resurrección, en alusión a la fecha en la que el cuadro de la franja roja selló su regreso a la primera división. "Le doy gracias a Dios por dejarme vivir algo así", comentó el criollo ayer, aún sin poder terminar de traducir en palabras la emoción que sentía.
Para la afición millonaria, la que más títulos ha celebrado en Argentina, el triunfo fue el desahogo luego de un año de sufrimiento en la segunda categoría. Para Maestrico la sensación no era muy distinta luego de una temporada agridulce, que comenzó con el cuarto lugar en la Copa América y terminó con el título de la segunda de argentina.
“Muchos me criticaron cuando me vine a jugar en segunda división pero es que no saben lo que es River Plate", agregó el jugador que en todo el año nunca dejó de asombrarse por la dimensión del equipo y del impacto social que tenía. "Estos son los retos que me gusta tomar. Este es el tipo de cosas que quiero conseguir".
El sábado, luego del partido, intentaron dar una vuelta olímpica pero no pudieron completarla por la gran cantidad de fanáticos que se habían lanzado al terreno a celebrar en un estadio que recibió casi 5.000 fanáticos más de los que podía. La euforia de González pasó pronto a la preocupación, ya que no encontraba a su familia. Cuando lo hizo, abrazó a su hijo Matías y se soltó a llorar. "Si tengo que dedicárselo a alguien es a ellos, a mi familia, que me apoyaron en los malos momentos".

Duro camino. Pese a haberse acostumbrado a los finales felices, a González le costó llegar a ellos. Llegó al equipo en agosto cuando la temporada ya había comenzado. Luego un par de lesiones y sus constantes sus constantes viajes para jugar con la selección le hicieron llegar a la segunda mitad de la temporada con apenas cuatro partidos jugados. A su lado estaban futbolistas de muchísimo cartel como Fernando Cavenaghi, "Chori" Domínguez, Leonardo Ponzio o David Trezeguet, quien dejó un contrato millonario en Oriente Medio para regresar a Buenos Aires. “David vino porque es fanático de este equipo".
Aún así, logró hacerse un puesto en el equipo. "Es un honor haber jugado aquí, aprendí muchísimo de ellos. Disfruté cada entrenamiento con ellos", dice Maestrico que se aferró con las dos manos de la oportunidad que le dio el técnico en marzo, ante Quilmes, en la Copa Argentina, un partido en el que inició el primer gol de su equipo y dejó una muy buena imagen jugando, aquel día, con la camiseta número 10.
El sábado salió a jugar con la 11. Siendo titular en el partido más importante del año. Era un premio para su trabajo. "Siento que aporté mucho en River", comentó aún emocionado Maestrico. "Esta emoción me la llevaré para toda la vida". Minutos antes, Trezeguet, el héroe del ascenso con sus dos goles, había comparado la euforia de ese momento con el que le vivió en la Eurocopa 2000, que ganó Francia con un gol de oro suyo. “Este gol vale más", dijo. "No sabría con qué compararlo. A River lo sigue mucha gente, por jugar aquí te escriben desde muchos lados del mundo, te reconocen a donde sea que vayas en la calle", agregó González.

viernes, 15 de junio de 2012

“Gerzon Chacón merece una estatua”


Manolo Contreras siente como tachirense, vivió la experiencia de ser jugador del aurinegro y ahora respira el aire desde el banco de Pueblo Nuevo. El mismo estadio del que se tuvieron que despedir tres de sus jugadores más emblemáticos como Gerzon Chacón, Javier Villafraz y Manuel Sanhouse, quienes entre los tres sumaban 23 temporadas con el equipo. Juntos, el trío de jugadores lograron los últimos dos campeonatos del club, que ha decidido que es la hora de poner fin a esa etapa, dándoles de baja para la próxima temporada.
“Fue una decisión de la directiva, ellos me la plantearon y la acepté. Ellos consideran que fue el fin de un ciclo”, contó Contreras desde San Cristóbal, en donde el técnico cree que el ex capitán merece ser recordado. En su pizarra, el puesto de lateral derecho quedó huérfano, sin un reemplazante natural. “Si queremos salida podemos usar en ese puesto a Rubén (Arocha) o a (Jorge) Casanova. También están (Jackson) Clavijo o Wilker (Àngel). Pero sabemos que tratar de sustituirlo sería irrespetarlo, Gerzon es parte de la historia del equipo, merece una estatua”.
A pesar de los elogios, el timonel tuvo que asumir su salida y la de los otros. “Para uno como entrenador es una situación incómoda pero es parte del trabajo”, dijo. Una eventualidad en la que le ayudó la buena comunicación que aseguró tener con sus hombres. “Siempre fui claro y directo, les expliqué que era un proyecto de la junta directiva, quienes querían un cambio”

Cochas, el primero
Dentro de plan para la próxima campaña, Diego Cochas se sumó esta semana como el primer refuerzo de la franquicia, que trabaja sobre una lista de prioridades que determinó Contreras. A diferencia de otros equipos, en el conjunto atigrado, la lista del técnico no tiene nombres sino cualidades. Luego, entre Edmundo Kabchi y Karim Assafo buscan en el mercado las opciones que entran en el presupuesto.
La idea es tener un plantel similar al que terminó la temporada. Que sea fuerte defensivamente y que adelante sea dinámico. Cochas se ajusta a ese perfil porque tiene buen pase gol, se sabe manejar por afuera y por adentro y además conoce esta liga. No es fácil jugar en esta liga”.
Después de él, el técnico espera renovar a Ángel Chourio y luego que lleguen dos atacantes más. También quiere un defensor, que le de más profundidad a esa línea. “Tenemos cinco torneos por delante”, avisa. Y para ellos, ya no contará con sus vacas sagradas.

Salomón: "El mejor gol está por venir"

Si Salomón Rondón pudiera cobrar horas extras, el jeque dueño del Málaga ya no sería tan millonario. El delantero criollo es un eterno inconforme, obsesionado del trabajo, como dejó claro ayer en la firma de autógrafos que tuvo con la Nike, la marca con la que acordó un convenio de patrocinio.
Tras el encuentro con los fanáticos, Rondón admitió estar al tanto de los rumores que le sitúan fuera del Málaga, "supuestamente hay esas ofertas pero yo desconozco todo", dijo. Sí se atrevió a jugar con la imaginación, afirmando que "no me desagradaría estar en Inglaterra pero estoy contento en España" y que de cambiar de equipo, le gustaría llegar a otro que juegue la máxima competición europea. Fueron dos de las pocas respuestas en las que el delantero no habló de esforzarse más, llegando incluso a catalogar su campaña (11 goles) como "una temporada irregular, mi trabajo no fue el más eficiente por los goles".
Aún así, marcó el tanto que le abrió la puerta de su equipo a la próxima Liga de Campeones, "jugar Champions era un sueño" y cerró el año anotando en el Centenario de Montevideo con la Vinotinto. "Seguramente vendrá uno más importante, quizás en competición europea o en la selección", afirmó antes de volver a exigirse "seguir haciendo las cosas bien". Tan bien está haciendo las cosas que la prensa europea asegura que el Chelsea estaría dispuesto a pagar 18 millones de euros por él.

-¿18 millones de euros no es mucho dinero?
-Yo me siento orgulloso de que digan esas cosas, de que salgan esas noticias, de que haya clubes interesados en mi trabajo. Sí, son cantidades astronómicas pero te das cuenta que el trabajo ha sido exitoso personalmente y de que voy haciendo las cosas bastante bien. Estoy en el centrado en lo que tengo que hacer, sigo con las cosas claras.
-Antes tendrá que jugar un amistoso con Messi en Miami (23/06).
-Esa es una oportunidad única para mi estar en ese partido. Estoy contento que Messi me haya dado la invitación, lo aprovecharé y lo disfrutaré.

En medio de la entrevista, un niño aparece buscando una foto. Lo hace con la camisa del Colegio Calasanz, en el que Rondón estudió durante su infancia.

-Hace ocho años tenía la camisa del Calasanz y ahora el Chelsea lo quiere por 18 millones de euros y Messi lo llama para jugar una partida. ¿Cómo se maneja un cambio así?
-Voy tranquilo, con humildad. Las cosas, si trabajas bien, van llegando poco a poco. Todo esto es mérito de lo que vengo haciendo desde pequeño. Es el sacrificio, la constancia y tener las cosas claras. Eso es lo que me ha llevado a estar donde estoy hoy.
-¿Es muy difícil mantener los pies en la tierra?
-No es difícil, si tienes las cosas claras en la vida, estás claro en lo que quieres, lo que vas  a conseguir. Yo se que tengo muchas cosas que mejorar, que perfeccionar, nunca tengo nada perfecto y nunca lo tendré, y para eso tengo el día a día, para trabajar y mejorar. Mi educación ha sido ejemplar y gracias a ese apoyo soy quien soy.

Con tantas ganas de trabajar, su jefe agradecerá que no tiene que pagarle las horas extra.

lunes, 16 de abril de 2012

Dos criollos jugarán el Mundialito de Fútbol de Playa

En marzo del año pasado, bajo el auspicio de FIFA, se organizó el primer Mundialito de equipos de fútbol de playa. La copa la terminó alzando el brasileño Vasco Da Gama pero en el tercer lugar figuró el Flamengo, que contó con el venezolano Carlos Longa entre sus refuerzos para la cita.
Luego de sacar buenas conclusiones de la cita, la empresa organizadora Beach Soccer decidió retomar la idea este año y citar de nuevo a los mejores equipos del mundo para jugar la segunda edición del Mundialito, en la que muy posiblemente Longa repetirá con la camiseta del "Mengao" aunque esta vez tendrá compañía, ya que Edgar Quintero también fue invitado por el entrenador del Corinthians, Alexandre Suárez, para participar en la competencia. Ambos fueron parte de la selección venezolana que jugó en Italia el Mundial de naciones del año pasado.
"Esta es la segunda competencia más importante de la disciplina, hay muchos ojos del mundo ahí", contó Quintero, quien explicó que a la competencia asistirán equipos como el Barcelona, el Milan o el Sporting de Portugal, subcampeón del año pasado. Para él, la convocatoria de ambos es un respaldo al crecimiento de la disciplina dentro del país.

"El jugador de ahora no se quiere ensuciar la ropa"


Diony Guerra sigue levantándose bien temprano cada mañana. Ya no lo hace para entrenar, desde hace años dejó el fútbol profesional y ahora se lanza al mar en busca de Lebranches y Liras con los que se gana la vida. En sus días de futbolista, la pesca era un pasatiempo que, por necesidad, se convirtió en el sustento familiar. "Por mi mala cabeza derroché mucha plata. No la supe administrar. Yo debería tener un trabajo mejor", contó desde su casa en Puerto La Cruz.
Una y otra, según Guerra, no se parecen. "Son dos cosas muy distintas", aunque mantengan la similitud de obligarlo a madrugar. En alta mar se pasan noches enteras, recordando los tiempos en los que aseguró haber ganado 10 títulos. "Creo que nadie tiene tantos títulos, ¿tú sabes de alguno?". La cuenta la hace con tres en el Caracas, otros más en el Maracaibo, uno en Minervén, Chacao, Táchira y uno más con Trujillanos. "Todos los disfruté, todos los gocé, todos me los tomé".
Su carrera se puede rearmar a partir de sus hijos. La primera, Rosmauri, la tuvo en Valencia, su segundo equipo. Luego se casó con una chilena de nombre Jimena y tuvo a Darío Sebastián, quien nació en Concepción mientras jugaba en Chile en la única experiencia que tuvo fuera del país. Regresó y tuvo a Denisse en Maracaibo, adonde llegó luego de pasar por unos cuantos equipos. El último retoño llegó ya en el retiro, Dana, de apenas dos meses.
Entre hijos y goles, Guerra aseguró haberse "mamado como 20 pretemporadas. ¿Sabes cuántos kilómetros corrí entre todas? Eso era lo más duro porque no es como ahora que hay trabajos más avanzados y corren menos". Eran tiempos en los que el delantero se abría paso entre goles y festejos bien particulares. Una vez bailó el Pirulino como a novela Pedro el Escamoso, en otra oportunidad se sacó el zapato e hizo como si llamara por teléfono. "Una vez no quería dar entrevistas en Táchira y me guardaba un tirro en la licra y cuando salía de la cancha me lo ponía". Era parte de una rutina que ya tenía asumida.
"Yo me preparaba casi tanto para entrenar como para las celebraciones. Yo creo que uno tenía que tener carisma, entusiasmo, la gente quería ver algo más que un gol. A mi me decían loco, y está bien". Lo que no le agrada tanto es sentir que nadie ha continuado ese legado. "Yo veo ahora a los jugadores y nada, no celebran. Cuando meten gol se abrazan y ya". Una señal de que las cosas han cambiado.
"El jugador de antes lo llevaba más en la sangre, ahora ganan fortunas pero nunca se quieren ensuciar la ropa. Yo sí me ensuciaba, corría, sudaba por la camiseta que tuviera en ese momento. Yo no quería perder ni en el fútbol tenis que hacíamos, y así debe ser, uno tiene que llevar el fútbol en la sangre y sudar la camisa". La frase la llevó al hecho al explicar que ese sudor lo derrama todavía en partidos de veteranos, en los que llega a reunir a varios nombres ilustres como Tiburón Márquez o Patón González. "Llevamos dos años y medio invictos", apunta, aún orgulloso de sus logros. Aunque la época y la trascendencia sean distintas a las que vivió en su carrera.
Ahora cuando la pesca, las parrillas que organiza y los partidos de veteranos le dejan, se acerca a ver algún partido del torneo local. "Tampoco es que me gusta mucho. Yo creo que me retiré muy temprano, a veces jugando veteranos me ven y me dicen que aún tendría para seguir jugando pero no, qué va, no aguanto otra pretemporada más".

*Nota publicada en El Nacional, el 16/04/2012. La foto pertenece al Archivo fotográfico de El Nacional

domingo, 15 de abril de 2012

Petare y Caracas en una tarde sin bendiciones


Polín Páez-Pumar conoció a Fernando Aristeguieta cuando este tenía cinco años y el primero de ellos era el entrenador del Colegio San Ignacio de Loyola mientras el segundo era apenas un niño. 15 años han pasado de eso, el que era infante creció y ahora es el delantero del Caracas que se jugará buena parte de sus opciones para seguir peleando la punta, esta tarde, contra el Petare en el que Páez-Pumar es el asistente técnico.
"Yo lo vi crecer. Lo tuve desde que tenía 15 años hasta que se fue al Caracas. Recuerdo que en esa época se entrenaba dos días a la semana y jugaba el domingo, pero ya a los 10 u 11 años comenzó a pedir más", cuenta Polín quien decidió complacer la petición del jugador, y este comenzó a entrenar también con el equipo de la categoría superior, que en ese momento lo llevaba Miguel Cordero, hoy preparador físico del Caracas.
De aquellos años, el entrenador no olvida el hambre de victoria del niño Aristeguieta. "De esas ganas de ganar siempre tuvimos que conversar muchas veces, decirle que a esa edad, los 5 años, que lo importante son otras cosas. Muchos niños a veces ni sabían cómo había terminado el partido, estaban era disfrutando del juego, pero Fernando siempre quería ganar".
Entre consejos, canchas y viajes, ambos entablaron una amistad tan fuerte, que el entrenador terminó siendo elegido como el padrino de confirmación del delantero. "Yo a él lo considero casi un hijo, soy como un padre futbolístico", contó Páez-Pumar, quien durante el Apertura enfrentó por primera vez a Aristeguieta, cuando Petare venció a Caracas por 4-1. Esta tarde, el Olímpico vivirá el segundo round.
"A uno le toca enfrentarse con muchos amigos. Si lo veo antes, seguro nos saludaremos, pero ya en la cancha él será mi rival y voy a querer ganarle", contó Aristeguieta, quien esta tarde saldrá como suplente. ¿Le pedirá la bendición a su padrino? "No, este día no hay bendiciones, ni de él para mí, ni yo se la voy a pedir".

*Nota publicada en la edición de El Nacional del 15/04/2012