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lunes, 16 de abril de 2012

Dos criollos jugarán el Mundialito de Fútbol de Playa

En marzo del año pasado, bajo el auspicio de FIFA, se organizó el primer Mundialito de equipos de fútbol de playa. La copa la terminó alzando el brasileño Vasco Da Gama pero en el tercer lugar figuró el Flamengo, que contó con el venezolano Carlos Longa entre sus refuerzos para la cita.
Luego de sacar buenas conclusiones de la cita, la empresa organizadora Beach Soccer decidió retomar la idea este año y citar de nuevo a los mejores equipos del mundo para jugar la segunda edición del Mundialito, en la que muy posiblemente Longa repetirá con la camiseta del "Mengao" aunque esta vez tendrá compañía, ya que Edgar Quintero también fue invitado por el entrenador del Corinthians, Alexandre Suárez, para participar en la competencia. Ambos fueron parte de la selección venezolana que jugó en Italia el Mundial de naciones del año pasado.
"Esta es la segunda competencia más importante de la disciplina, hay muchos ojos del mundo ahí", contó Quintero, quien explicó que a la competencia asistirán equipos como el Barcelona, el Milan o el Sporting de Portugal, subcampeón del año pasado. Para él, la convocatoria de ambos es un respaldo al crecimiento de la disciplina dentro del país.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Una transmisión de ESPN sembró la semilla

Hace 16 años Tomás Coppola estaba frente al televisor y la pantalla del canal ESPN comenzó a transmitir algo que él jamás había visto. Era fútbol jugado sobre arena, una modalidad que apenas en 1992 se estableció bajo un mismo reglamento y que en 1994 disputó su primer torneo transmitido por televisión, sobre la playa de Copacabana en Río de Janeiro.

El hecho cautivó a Coppola, hoy delegado de la selección venezolana, que se interesó y comenzó el camino que hoy le tiene en Ravena, a punto de disputar su primer mundial organizado por FIFA.

Según la misma FIFA, aquellos primeros torneos impulsaron la actividad en Europa y el resto de América, entre ellos Venezuela, donde Coppola recuerda haber realizado varias presentaciones. Una en Caracas, en el CCCT, otra en el Club Tanaguarenas y otras más en Maturín. En alguna de ellas contó con figuras como José Manuel Rey, Carlos Maldonado o Roby Cavallo, actual seleccionador. La semilla estaba sembrada.

Un par de años más tarde, la gobernación de Monagas construyó la cancha de Maturín, hasta ahora la mejor del país. “De esta selección, cinco o seis jugadores fueron formados ahí”, contó antes de viajar Coppola.

Venezuela comenzó a tomar forma y participó, en calidad de invitado en un par torneos mundiales en 2000 y 2001, en los que actuaron varios de los jugadores que hoy están en Ravena.

FIFA absorbió la modalidad en 2005 y estableció un Mundial al que Venezuela no pudo clasificar hasta esta oportunidad. Justamente, luego de un clasificatorio jugado en Copacabana, la misma playa que Coppola vio por televisión. 15 años después, la semilla dio sus frutos.

sábado, 20 de agosto de 2011

Quintero: "Nuestro sueño es desarrollar el fútbol playa"

Cualquier caraqueño puede haber coincidido con Edgar Quintero en medio de alguna cola. Pese a que ahora disfruta de un momento cumbre en su carrera, su teléfono suena para pedirle entrevistas y hay niños que se acercan a pedirle autógrafos, el capitán de la selección de fútbol playa no deja de ser una víctima más del caos capitalino. En su moto, Quintero atraviesa cada mañana el tráfico caraqueño para llegar a su trabajo en la Cantv, donde es gerente de canales comerciales de la empresa de comunicaciones.
"En carro, desde mi casa al trabajo puedo echarme hasta una hora".
Así ha sido durante los últimos 10 años, en los que Quintero ha compaginado su trabajo con su pasión. "El fútbol de playa es un modo de vida. Tienes responsabilidades personales, laborales y una exigencia profesional en un deporte que es amateur todavía en Venezuela", explicó el jugador. "Los jugadores de fútbol playa no vivimos de esto, todo este trabajo durante 12 años ha sido por amor al arte".
Su formación con la pelota llegó sobre la grama, en los campos del Santo Tomás de Villanueva de la mano de Lino Alonso. En ese momento no creyó que el fútbol podía ser una carrera y decidió a la UCV, de la cual salió con el título de Licenciado en Contaduría bajo el brazo. En ese tiempo compaginó el salón de clases con el equipo de fútbol de campo, con el que llegó a jugar segunda división y la cancha de futsal. Hasta que un día se topó con el mismo deporte, pero jugado sobre arena. "Me enamoró", admite antes de describir la disciplina como el que enumera las cualidades de una novia nueva. "Es una mezcla de factores: la playa, el sol la arena, jugar descalzo. Es la mezcla perfecta".
Flechado, el ahora rapado defensor hizo carrera sobre la arena al tiempo que realizó un master en gerencia de mercadeo en la UCAB y ahora se prepara para comenzar un master en gerencia deportiva, avalado por FIFA, en la Universidad Metropolitana, al cual asistirá con su moto, y en el que tendrá de compañero a César Vásquez, el portero del equipo.

Su siguiente reto. Consagrado como uno de los mejores jugador de la disciplina, y graduado en el área de mercadeo, el próximo objetivo de Quintero es aprovechar la clasificación al Mundial que él mismo ayudó a conseguir como un impulso para el fútbol de playa. "Mi sueño es poder aplicar lo que he estudiado, al deporte para que siga creciendo. El sueño de nosotros es desarrollar el fútbol de playa, poder ver la liga como un buen producto, que salga en la televisión. Como en Europa, que es un producto y que hay ligas en Italia, Rusia, Israel, donde los jugadores puedan vivir del fútbol playa".
"Esto es lo que soñábamos, porque es el punto de impulso para poder crecer y masificar y conseguir las cosas que tanto tiempo tenemos buscando".
Por ahora es una idea, que le ha dado vueltas y vueltas, atrapada aún en el caso que protege a Quintero cuando se lanza a la autopista.
Lo primero es darle forma a "un producto que sea atractivo para la televisión. Que sea interesante para que los patrocinantes quieran invertir", como una liga que "se juega con Apertura y Clausura, pero con estructura bien organizadas.
Que mañana podamos tener canchas a las que pueda ir un fanático del fútbol y que estoy seguro se va a enamorar".
Alguna otra es aprovechar que hay "un boom de las canchas artificiales, bueno pero hacer eso pero con canchas de arena".
Por ahora, ninguna de esas ha salido del casco de Quintero, "ahora estamos centrados al Mundial pero al llegar ya hemos hablado para sentarnos con la Federación y el Ministerio y estructurar y darle vida a esta idea que está bastante avanzada pero ya tenemos que empezar a aterrizarla".
Es otra más de las labores que cumple el capitán de la selección mundialista, quien además es gerente de Cantv y arquitecto del futuro del fútbol playa en el país. Un caraqueño como cualquier otro que surca la autopista en moto. "Lo más seguro es que me consigan por ahí", dijo. Quizás así sea.

miércoles, 10 de agosto de 2011

El triunfo fue planificado con antelación

En las oficinas de la FVF hay seis personas que se comparten la labor entre el fútbol sala y el de playa. Son los únicos que se encargan de la planificación del deporte. Tampoco hacen falta muchos más, en el país sólo hay una cancha de máximo nivel, en Maturín.

En el resto, la actividad sólo se practica con regularidad en otros tres estados junto a Monagas, en Barinas, en Carabobo y en el Distrito Capital.

"De todo el continente, somos el país que menos tiempo tiene jugando el deporte", agregó Miguel Centeno, goleador del equipo en la última eliminatoria. Aún así, la selección nacional burló cualquier precariedad y se sobrepuso para alcanzar la clasificación al Mundial de Ravena, que se jugará en tres semanas. "Para el que está metido en esto no es una sorpresa", afirmó Marcos Monsalve, uno de los jugadores.

Y es que la planificación de esas seis personas de la FVF y del cuerpo técnico de Roberto Cavallo han sido suficientes para recortar las distancias. "Fuimos una de las selecciones que mejor se preparó", añadió Centeno. El grupo trabajó cinco módulos antes de la cita y viajó casi 15 días antes a Brasil, tiempo en el que jugó cinco amistosos. Los dos primeros los perdió pero luego enderezó el rumbo.

La planificación era tal, que el equipo sabía quienes podían ser sus rivales en el Mundial. Para el capitán Edgar Quintero eso demuestra que "el equipo no fue a participar si no con un objetivo claro". Tan claro que ya el plan para preparar el Mundial estaba hecho por Cavallo, "no podemos pestañear, esperamos que los jugadores vean a sus familias", y ya el lunes volverán a reunirse.

Es su solución ante las dificultades que vive un deporte que aún le falta un buen trecho para asentarse.

*Nota publicada en El Nacional el 9 de agosto de 2011