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martes, 20 de marzo de 2012

Comunicado de Richard Páez sobre caso Polar

Bogotá 20 de Marzo 2012.


COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

ANTE LA DECISIÓN DE LA FVF DE ANULAR

EL CONVENIO CON EMPRESAS POLAR

La VINOTINTO es un sentimiento nacional que enamoró y sensibilizó a todos los venezolanos surgido de las proezas futbolísticas alcanzadas a partir del año 2001, por un grupo de jugadores venezolanos que decidieron escribir novedosas y gloriosas páginas en la historia de nuestro maltrecho fútbol patrio.

A lo largo de la última década ese sentimiento de Identidad deportiva sin distingo alguno se ha ido sembrando y enraizando en la conciencia y el alma de millones de venezolanos sin diferencia de razón social, política ni económica, es incuestionable que dicha identidad o estilo de representar al país en los campos de competencia deportiva nos ha unido mas como venezolanos, La VINOTINTO se constituyó desde su inicio como un puente de comunión y convergencia nacional; y es precisamente ese efecto catalizador de unión el que debe prevalecer hoy, cuando el sueño mundialista esta potencialmente vivo y mas real que nunca.

El apoyo incondicional y oportuno de Empresas Polar fue el brazo de palanca necesario para catapultar a una dimensión extra-futbolística el significado del ejemplo vinotinto a todas las esferas sociales de Venezuela, y hoy sería el momentum ideal para sumar no restar iniciativas del sector público o gubernamental a través de PDVSA en conjugar esfuerzos mancomunados, que generarían réditos mayores a los derivados de los esfuerzos sectorizados o individuales. Ya lo dijo con sabiduría innegable el fabulista Esopo: “La Unión nos hace tan fuertes como débiles la desunión"

Esta decisión asumida con responsabilidad por la FVF debe ser debidamente aclarada y revisada, con el espíritu de armonía y dignidad que representa con orgullo nuestra querida y gloriosa VINOTINTO.

De Ustedes…….Richard Páez Monzón

sábado, 3 de diciembre de 2011

Robayo: "Páez tiene alta responsabilidad en el éxito de este equipo"

Robayo es el de la izquierda, el que está al lado de José Mera, quien carga a Richard Páez. La foto es Cortesía de El Tiempo de Bogotá

Mucho antes de la llegada de Richard Páez, el rostro de Rafael Robayo ya era el de Millonarios. Robayo es volante de primera línea, ha sido llamado dos veces a la selección colombiana, nació y creció en la capital colombiana, donde aprendió a jugar fútbol, desarrolló su gusto por el cine y hoy es capitán e ídolo del conjunto que dirige el merideño, que se aseguró un puesto en el la siguiente fase al finalizar cuarto en la tabla del Clausura colombiano.
Robayo, seguidor desde niño del cuadro embajador, ya celebró junto a Páez un título, el de la Copa Colombia la cual le dejó un sabor distinto, el que da el paladar del fanático. Por eso cuando le toca hablar de su técnico, una de las primera referencias que da es que fue el timonel que rompió 10 años de sequía. Pocos como él vivieron esas largas temporadas ausentes de alegrías y pocos como él celebraron la conquista del trofeo que a él mismo le tocó levantar.
Pese a su amor por el club, Robayo tuvo que emigrar a Once Caldas para poder debutar en el fútbol profesional colombiano. En Manizales jugó un año, y luego regresó a su casa, en donde tuvo que vivir una de las etapas más grises de la historia del club. "El equipo estaba en un momento muy difícil, cerca del descenso y eso en Millonarios, que es un club acostumbrado a ganar, es más complicado", recordó el mediocampista a través del teléfono con su tono pausado y su marcado acento colombiano.
-¿Cómo evalúa el proceso de Páez en el equipo?
-Ha sido muy positivo, el equipo estaba en un momento difícil y ahora ha cambiado mucho. En ese momento también hubo un cambio dirigencial y fue como un nuevo aire, ahora después de 10 años se pudo ganar un título y estamos otra vez peleando el campeonato.
-¿Y que tanto peso tiene Páez en toda esa transformación?
-El técnico es el que elige a los jugadores y el que define la identidad de juego y en ese sentido el `profe’ tiene un alto porcentaje de responsabilidad.
-¿Cómo es tener a Richard Páez como técnico?
-Es una persona muy tranquila, que sabe como tratar al jugador, como hacer que se sienta cómodo, tranquilo, y que pueda sacar su máximo provecho. Nos ha demostrado que podemos contar con él para cualquier cosa, es una persona muy cercana al jugador.
-Y su filosofía de juego, ¿le gusta?
-A mi me ha sentado bastante bien, la confianza que me ha dado me ha ayudado. Con este sistema he podido pisar el área, me ha ayudado mucho y yo trato de devolverle esa confianza.
-Ya consiguieron un título este año, ¿cree que hay equipo para pelear el de liga también?
-Gracias a Dios el equipo está trabajando bien y eso ayuda a ir cumpliendo metas, y la próxima es ir a buscar ese título. Creo que vamos por buen camino.
-Pese a que Páez siempre se ha caracterizado por ser su vocación ofensiva, este año el equipo se ha defendido bastante bien, ¿a qué cree que se deba?
-Es cierto, ha sido un rendimiento muy bueno. Al comienzo costó, la pretemporada fue muy dura y al principio recibimos muchos goles pero con el paso del tiempo ya lo positivo de la parte física pesó más que lo negativo y la defensa se ajustó, hemos recibido solo un gol en los últimos ocho partidos. Eso nos ha ayudado a sacar varios resultados positivos. También influye que el grupo tiene ya entre ocho y diez meses trabajando junto.
-Como fanático del cine que es, ¿qué película cree que ilustraría bien este proceso de Millonarios?
-Es complicado buscar, pero de pronto serviría Gladiador, por la entrega del personaje, que tuvo que sufrir bastantes cosas y nunca dejó de tener claro su norte, hacia donde quería ir. Este equipo es igual, ha tenido muchos problemas pero ha mantenido la identidad y sabe a donde quiere ir.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La última noche de Richard Páez

"Cada vez que nombraban a Ricardo yo lo sentía como una puñalada por la espalda", le confesó Richard Páez a su preparador físico Luis Apolinar luego de aquella noche del 20 de noviembre de 2007, la última en la que el merideño dirigió a la selección nacional. A su espalda, gran parte de la grada de Pueblo Nuevo le gritaba: "Saca a tu hijo / saca a tu hijo", un coro que aún retumba en el recuerdo de muchos de los protagonistas de ese duelo. Para Páez, aquel canto "fue el punto de quiebre. Esa noche se les perdió la palabra respeto del diccionario". Por eso, cuentan sus colaboradores, que antes de terminar el partido ya había tomado la decisión de renunciar a la selección nacional. "No más, se acabó", aseguran que dijo desde la raya.
Efectivamente, ese fue el último partido que dirigió Richard Páez y aunque no fuera poca cosa, el resultado pasó a ser lo de menos, pues la victoria por 5-3 "terminó en segundo plano", como el mismo ex seleccionador lo admite ahora, casi cuatro años después y justo antes de que Bolivia vuelva a visitar Pueblo Nuevo.

Un cúmulo de cosas. Si bien Páez sumaba ya casi siete años al frente de la selección nacional, más de un lustro enfrentándose a opiniones disidentes, esa noche la reacción del merideño fue distinta. "Le impactó emocionalmente mucho", afirmó Carlos Saúl Rodríguez, el psicólogo del ese cuerpo técnico. "Lo distinto fue que la crítica ya no era sobre un esquema, sobre un jugador, pasó a ser algo personal, no tenía nada que ver con el fútbol", argumentó Páez.
Para Rodríguez, la reacción tuvo que ver con "un desborde emocional. No era una reacción del momento, si no a una acumulación de cosas, a una suma de reactivos", que detonaron esa noche. "El ambiente venía cargado, la gente no estaba convencida", recordó Leonel Vielma, miembro de esa selección. A eso habría que sumarle, la muerte ese mismo año, de la madre de Richard, según recordó uno de sus asistentes, Ramón Hernández.
Venezuela llegó a San Cristóbal en esa oportunidad con una victoria, lograda en Ecuador, en los tres primeros partidos y justo después de caer apenas por un gol contra Colombia. Aún así, el equipo entró de madrugada a la ciudad y fue recibida por una multitud que "no le decía cosas buenas", como recordó Alejandro Guerra, otro miembro de aquel equipo. "Había un clima de reclamo generalizado, ni siquiera después de la Copa América, en la que por primera vez pasamos a segunda ronda, tampoco el 1-0 en Quito fue visto como un resultado importante. Recuerdo que cuando fuimos a Maracaibo (para enfrentar a Argentina), vimos que algo estaba pasando, la respuesta del público no era buena, no era la que esperábamos", recordó Richard. Según Raymond Páez, asistente técnico, la reacción respondía a una "campaña orquestada", en contra del técnico. "Había mucha presión de la FVF, que no quería al cuerpo técnico y a lo mejor quería salir de él", agregó Apolinar.
El partido tampoco fue sencillo para la Vinotinto, que se vio abajo en el marcador hasta en tres oportunidades, multiplicando el descontento. Fue entonces cuando el seleccionador decidió mover sus piezas. Primero sacó a Luis Vera por Miguel Mea Vitali y luego a Luisma Seijas por Edder Pérez, estallando la ira del público. Adentro de la cancha estaba aún Ricardo David Páez. "La gente lo vio como que sacó al hijo de la ciudad (Seijas en ese momento jugaba en el Deportivo Táchira) y dejó al suyo", recordó el psicólogo Rodríguez, quien asegura que llegó a escuchar: "Si no lo sacas tu lo vamos a sacar nosotros".
"Ese día entendí lo que sentía la gente de San Cristóbal por mi", dijo Seijas, quien asegura que luego de ese partido fue puesto en una disyuntiva, "en la que decían que yo era el culpable de lo que pasó, pero realmente no es así".
Fue cuestión de segundos entre la salida de Luis Manuel y el inicio de los gritos que luego Richard compararía con puñaladas para su espalda. "Saca a tu hijo / saca a tu hijo". El timonel explotó. "La gente nunca confió en Ricardo, a pesar de que él siempre le dio mucho a la selección", opinó Guerra, quien le tocó entrar por el hijo de Richard, cinco minutos después que iniciaran los gritos. "Tranquilo papá, que ya todo esto va a terminar", le habría dicho el volante al técnico al momento de la sustitución.
"Era como una despedida, no sé, quizás intuía lo que iba a pasar", aseguró otro miembro de aquel cuerpo técnico, el coordinador Napoleón Centeno, quien cree que "Ricardo es un excelente jugador, su infortunio es llevar el apellido Páez".
Un gol del propio Guerra y otros dos de Giancarlo Maldonado calmaron los ánimos y sellaron la victoria, la segunda en los primeros cuatro partidos de esa eliminatoria, cumpliendo el objetivo que se habían trazado antes de cerrar el 2007. Sin embargo, el ambiente en el vestuario poco tenía que ver con el de una victoria. "Era una alegría reprimida, como cuando tienes algo que celebrar, pero hay un entierro, te tienes que quedar callado", recordó Rodríguez.

El duro adiós. Pese a que Richard le había confiado a sus más cercanos colaboradores su intención de renunciar, a muchos les tomó por sorpresa enterarse, bien avanzada la noche, que la decisión era firme. "En ese hotel nuestras habitaciones estaban separadas a las del resto y durante todo el tiempo él siempre tuvo la puerta abierta, todos los días menos esa noche", recordó Centeno, amigo íntimo del ex seleccionador Muchos de sus colaboradores intentaron persuadirlo de cambiar la decisión, sin embargo Richard permaneció firme. "No sentí apoyo total, me sentí desamparado. No sentí un apoyo total de los jugadores, ni de la FVF, ni de la gente y entonces sentí que ya había cumplido mi misión".
"A la federación siempre le molestó que no nos tomáramos whisky con ellos, yo nunca me sentí conforme con el trato de parte de ellos, ni hacia nosotros ni hacia los jugadores, siempre estábamos peleando", rememoró Apolinar, quien pocos días después se reunió con Richard, y con el resto de aquel cuerpo técnico, en casa del timonel en Mérida, donde conocieron la decisión final del ex seleccionador. El fin de aquel ciclo había llegado.
Lejos de la turbulencia de aquellos días, Richard ahora es capaz de analizar la decisión con más calma: "Tomé la decisión correcta, fui digno en un país en donde esos valores son tan escasos". Atrás se quedaron casi siete años de trabajo, "en los que convertimos a los jugadores en ganadores", según la opinión de Raymond. "Dejamos un legado eterno", agregó Richard.
"Me dijo que estaba cansado de tanta presión", contó Centeno sobre una conversión en la que el merideño le justificó su decisión. "¿Si era la salida que merecía? No lo sé, pero todas las despedidas son así". Y la de Páez no fue diferente, accidentada, con un estadio casi completamente en contra, luego de un partido en el que el resultado pasó a ser lo de menos. Los gritos de aquella noche aún retumban, la noche del antes y el después de esta selección.