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miércoles, 31 de octubre de 2012

Zamora se encomienda a Pedro Ramírez


Pedro Ramírez habla pausado, con ese cantadito que distingue a los que se crían en el occidente del país. Lo hace bajito y normalmente economiza las palabras. Cuando está fuera de la cancha es una persona muy distinta al eléctrico mediocampista en el que se convierte cuando entra a jugar.
Una vez sobre la grama es capaz de hacer cosas como la que sufrió la defensa de Trujillanos, a la que dejó en la lona tras dos regates dentro del área que le permitieron firmar uno de los goles más bonitos del semestre y el boleto a la semifinal de Copa Venezuela, que comenzará esta noche en Barinas ante Estudiantes de Mérida (7:00 pm).
Pensando en este partido, Noel Sanvicente guardó el domingo al panameño Gabriel Torres, a su delantero Juan Falcón y a Ramírez, la sensación del cuadro llanero. Un delantero convertido en volante que asegura haber terminado una temporada como el líder goleador de un torneo juvenil con 69 celebraciones. "Una vez ganamos 15-0 y yo anoté los 15", cuenta y se ríe.
Nació hace 20 años en Barrancas, un pueblito al borde de la Troncal 5, que pasó a ser la carretera vieja desde que construyeron la autopista José Antonio Páez. "Desde carajito me gusta jugar así, con el regate en corto", dice. No jugó nunca futbolito, asegura, pero desarrolló esa habilidad para resolver sobre el espacio de una teja que tienen los que se dedican a jugar en canchas más pequeñas.
Ramírez es de esos jóvenes que pasan años siendo prospectos. De esos de los que de cada 10 sólo unos pocos llegan a ser lo que se espera. Debutó con 18 años de edad en la Copa Venezuela de 2010 anotándole al Lara FC. "Desde ese día tomé esto como una profesión", asegura. Terminó el bachillerato y se dedicó de lleno al equipo, sin embargo, con la llegada de Oscar Gil al banco pasó a ser la última opción a la hora de armar el once.
Le tocó esperar, hasta que aterrizó Noel Sanvicente al equipo. "Es de esos técnicos que si uno anda mal no juega. Es muy estricto, si uno llega tarde lo multan, si te suena el teléfono en el almuerzo también", destaca Ramírez.
Con esos cambios, su gambeta volvió a tener cabida en elonce y, hasta ahora, ha respondido a tal punto de que Chita estima que tiene las herramientas para llegar a jugar en la selección en algún momento. Mientras termina de cocinarse, Sanvicente lo aprovecha y a él le encomienda buena parte de las opciones de su Zamora.

*Nota publicada en la edición del 31/10/2012 de El Nacional. La foto es del Departamento de Prensa del Zamora. 

jueves, 8 de diciembre de 2011

Fiesta de oro

La foto es de Henry Delgado y publicó, como el resto de la nota, en la edición del 08/12/11

No hubo día libre ayer en el estado Bolívar pese a que la lluvia también castigó Puerto Ordaz. Con la champaña esperando desde hace 22 años para recordar lo que era festejar, esta nueva versión de Mineros volvió a regalarle a su gente una alegría. Tanto tiempo había pasado que ya la afición minerista ni recordaba donde podía reunirse a celebrar, así que la fiesta tomó toda la ciudad, se inició en Cachamay, pero se extendió varios kilómetros a la redonda. Trujillanos, un equipo valiente pero descabezado, no pudo hacerle frente al potencial minerista, nuevo campeón de la Copa Venezuela al vencer ayer el partido de vuelta de la final por 1-0.
Fue una jornada de contrastes para el héroe, Alejandro Guerra. Dos noches antes había perdido a un amigo como Paúl Ramírez, a quien le dedicó el gol del el triunfo, motivos de una felicidad que le llevó de punta a punta. La foto será suya, pero el mérito es de todo un equipo, de Chará y su inalcanzable capacidad de lucha, de Machis y su prodigiosa velocidad, del coraje del lesionado Tito Rojas, de la tranquilidad del "Zurdo" y de la inteligencia de su técnico Carlos Maldonado, arquitecto del equipazo que es hoy Mineros, un proyecto que detrás tiene el aliento de las 30 mil personas que gritaron y saltaron bajo la lluvia que nunca dejó de caer en Cachamay.
Muchos de ellos nunca habían visto quedar campeón a Mineros pues la última vez que había quedado campeón este equipo, su técnico Maldonado, hoy vencido por las canas, aún quemaba sus últimos años de jugador. Lagrimas de alegría de los jóvenes, de nostalgia para los mayores y de sentimiento para varios de los jugadores que salieron atragantados de pancartas. Una para "Paúl Ramírez por siempre" y otra para Orlando Cordero, "esperamos por ti".
En el otro lado de la cancha estuvo Trujillanos, un digno subcampeón, que llegó a discutirle la pelota y las opciones a un Mineros infinitamente superior en plantel. El despliegue de Falcón, las intervenciones de su arquero Rojas y el coraje de su técnico Pedro Vera mantuvieron a su equipo de pie hasta el final aunque nunca dejaron de extrañar a su cerebro: Roberto Armúa. Sin embargo, sus argumentos no fueron suficientes ante las diagonales y los contragolpes mineristas.
Por la primera vía llegaron no menos de cinco ocasiones de peligro, por el segundo sendero alcanzó el gol y volvió a sentirse campeón. 22 años después Puerto Ordaz volvió a celebrar, fue una fiesta de oro. Habrá valido la pena esperar.